“LA POBREZA ES CARA”

Sin pretender entrar en datos exhaustivos y sólo a modo de comentario, dicen que en el mundo somos 7.347 mil millones de habitantes, de los cuales actualmente “sólo” 1.000 millones son pobres (Ref. Fuente Virtual), es alentador conocer que “sólo” la séptima parte del mundo está en esta condición, pero es absolutamente insuficiente saberlo cuando tratamos de ponerle rostro a cada número.

Rostro que puede responder a un hombre de mediana edad con la piel calcinada por el sol, las manos encallecidas por el trabajo y la mirada perdida por la desesperanza.

Rostro que podríamos encontrar en una mujer joven cuyas arrugas denotan el esfuerzo vertido durante años para tratar de asegurar la subsistencia de sus hijos. 

Rostro que corresponda a un vivaz niño que aún no comprende que forma parte de las estadísticas.

Rostro que refleja el cúmulo de años y experiencias vividas de una anciana quien todavía mantiene sus historias de vida.

En fin, rostros que reflejen falta de dinero,  comida,  agua, educación, servicios médicos y refugio, que son los criterios básicos que se consideran para poder catalogarlos dentro del concepto de pobreza no faltan alrededor nuestro, como tampoco faltan quienes escogen qué comer, quienes se olvidan la ducha prendida, quienes se educan permanentemente, quienes acceden a servicios privados de salud y quienes cuentan con muchas casas y paradójicamente ningún “hogar donde llegar”.

Mirando estos dos escenarios, tal vez quien dijo que la “pobreza es cara” tenía razón…

Es cara cuando no se tiene dinero para alimentarse, pero es más cara cuando no se tiene amor para compartir y lo que es peor cinismo para derrochar.

Es cara cuando no se tiene acceso al derecho básico del agua; no obstante, cuesta más cuando no se tiene noción de lo que se tiene.

Es cara cuando la educación se torna impensable en algunos grupos y vemos otros que gastan (no invierten) en títulos como reconocimientos sociales.

Es cara cuando la enfermedad toca la puerta y la resignación convence de que no se puede llegar a un servicio médico; sin embargo, es más costoso admitir que es buen mecanismo para llamar la atención el fingirla.

La pobreza es cara, si, definitivamente lo es, pero más cara es la pobreza de quien aparentemente no la tiene.

No tener dinero  es muy grave, pero no tanto como no tener moral.

No tener agua es demasiado serio; sin embargo,  es peor no tener conciencia.

No tener servicio médico cuando lo necesitas es muy triste, mas triste es visitarlo sin necesitarlo.

La pobreza es cara y parece serlo mucho más de lo que nos imaginamos, las estadísticas no contemplan la carencia moral, mental, espiritual y ética…la falta de una de ellas genera mayor pobreza y eso viene a ser la otra cara de la pobreza, entonces nos encontramos tratando de poner rostro a un porcentaje mucho mayor.  

Rostro que podemos encontrar en el hombre corrupto, en la mujer falsa, en el niño indolente o en la anciana que ya no le place contar su historia, todos ellos posiblemente disponen de muchos recursos, mas no de la conciencia de su pobreza y esa pobreza verdaderamente es cara.

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